Where the Buffalo Roam

Título: Where the Buffalo Roam
Año: 1980
País: Estados Unidos
Director: Art Linson
Guión: John Kaye basado en artículos de Hunter S. Thompson
Fotografía: Tak Fujimoto
Música: Neil Young
Reparto: Bill Murray, Peter Boyle, Bruno Kirby, Rene Auberjonois, R.G. Armstrong, Danny Goldman...
Duración: 96 min
Sinopsis: Hunter S. Thompson es un periodista que tiene una forma muy particular de practicar su oficio. Él lo denomina 'periodismo gonzo' y consiste en cubrir eventos tales como la Super Bowl o la elección presidencial de 1972 con la cabeza llena de ácido o cualquier otra sustancia estupefaciente que tenga al alcance, lo que genera un sinfín de situaciones cómicas, convirtiéndose a él en parte de la noticia, incluso por encima del evento en sí.
Art Linson dirige este curioso, pero absolutamente olvidado, antecedente del celebérrimo homenaje al estrambótico Hunter S. Thompson que fue el “Miedo y asco en Las Vegas” de Terry Gilliam. Mucho mejor productor que director, una afirmación que se demuestra en este su debut. Solo dirigió una película más, “The Wild Life” con guión de Cameron Crowe, otro que, como Thompson, debe su fama a la revista Rolling Stone. Sin embargo, como productor ha tenido momentos visionarios con “Los intocables de Eliot Ness”, “El club de la lucha”, “Diario de un rebelde”, “El desafío”, “Heat”, etc... Hubiese querido ver a Terry William dirigiendo sobre este material literario y no sobre el de “Miedo y asco en Las Vegas” pues creo que en “Where the Buffalo Roam” se capta mucho mejor la esencia periodística de Thompson. La película de Gilliam se deja llevar demasiado por el desvarío enajenado de sus protagonistas, mientras que este film se limita a retratarlos como parte de la personalidad de Thompson. Es más fácil acercarse, conocer y entender al polémico periodista en esta obra perdida en el ostracismo que en la película de culto de Gilliam. Aunque se echa en falta la imaginación visual del ex-Monty Python y, si se ha visto aquella primero, esta obra puede resultar algo descafeinada.

Para los no iniciados hay que comentar que Hunter S. Thompson fue el periodista y escritor que creó el denominado periodismo Gonzo desde sus artículos caóticos en la Rolling Stone a finales de los 60. Un estilo que convertía al periodista en parte de la noticia. Famoso en su vida personal por su actitud y presencia estrafalarias así como su consumo desbocado de drogas alucinógenas y los amigos que esto le llevó a congeniar. Bill Murray da vida a este personaje, en más de una acepción, con soltura y carisma pese a ser su primer papel principal en la industria cinematográfica. Hace una buena interpretación apoyado en la marcada iconografía que ya existía alrededor de Thompson, pero habiendo visto anteriormente a Johnny Depp en la piel del mismo creo que me quedo con este último. Bill Murray logra una gran imitación, pero Depp lo hace suyo, natural (aunque para desenvolverse con naturalidad en un personaje bizarro hay que tener en cuenta que quizá no haya existido ningún actor tan bueno como Depp). Peter Boyle, magnífico actor secundario que nunca ha llegado a ser tan reconocido como mereciese, cuaja una actuación emblemática como el desaforado abogado de Thompson que acaba convirtiéndose en una especie de Ken Kesey seguido por una gran familia hippie que recuerdan a los Merry Prankters o Payasos Bromistas (grupo de fanáticos por las drogas psicodélicas de los años 60 que adoraban a Ken Kesey y lo apoyaban en sus manifestaciones y locuras contra las leyes antidrogas en California).

También aparece por la función un Bruno Kirby (otro eterno secundario) que empezaba a estar de moda tras hacer del Clemenza joven en “El padrino II”. Aquí se transforma en el director de la revista para la que trabaja Thompson, papel y parte del film que se podrían haber aprovechado más pues aquella revista no era ni más ni menos que la Rolling Stone de sus inicios subversivos en San Francisco (que por entonces era la capital del mundo en materia de contracultura), cuando se consolidó como poderosa fuente de influencia transgresora antes de volverse yuppie con su traslado a New York en los 80. Escenas como la del juicio al comienzo o los viajes de campaña al final son significativas de lo que trata de mostrar Thompson y, por consiguiente, la película. La resistencia a la América opresiva de Nixon. Eso es lo que hecho en falta en la obra de Gilliam, mucho desenfreno pero poca chicha. Con un guión algo más pulido y una dirección más imaginativa no me cabe duda de que “Where the Buffalo Roam” podría haber sido una película muy interesante y superior a “Miedo y asco en Las Vegas”. La falta de ingenio hace que se quede lejos del nivel de culto que ha adquirido el film interpretado por Johnny Depp y Benicio Del Toro y con la sensación agridulce de haber visionado una pieza a ratos entretenida, amena, con unos protagonistas que nos producen empatía, pero que podría haber dado para algo más.
NOTA:















